Deseos supremos
Te amo tanto invierno mío, que haces que mi amada sea adicta a mi
cuerpo. Gracias invierno mío por darme el placer de cobijar entre mis brazos a
mi lujuriosa amada.
Ella tenuemente me toca, me susurra al oído sueños inimaginables, y yo
solo la escucho oliendo el aroma a chocolate que emana del aromaterapia.
La luna nos acompaña a su manera, quizás sabe que nos deseamos tanto que
derretimos aquel chocolate que le tenía reservado a ella, mujer que en mi
cobija me acompaña, me escucha. Aquella lujuriosa dulcinea que me desea tanto
como yo a ella, sabe que pantaleta ponerse y de que color específicamente hace
desatar el animal sexual que llevo dentro.
Cada vez que estoy con ella me hago mas adicto, ella no se imagina las
cosas que quiero hacer, mas que por mi placer, es por hacerle pasar un hermoso
momento, una caricia inolvidable, un hermoso orgasmo único.
Para comentar solo entra en el titulo ... un beso
Para comentar solo entra en el titulo ... un beso
