La Socialista y el Carabinero.
La Socialista y el
Carabinero.
Jamás pensé que el
amor de mi vida podía venir de un lugar tan particular, mi nombre es
Julieta, tengo 23 años y pertenezco a las juventudes socialistas de
mi país, Chile. Siempre hemos marchado por las injusticias de mi
país, ya sea en el ámbito laboral, salud, educación y tantas cosas
que faltan en Chile.Hoy es un día de paro nacional y marchas en todo
el país, ya estamos aburridos de la educación de mercado que
recibimos junto a las esperas de 1 año por un medico especialista en
hospitales públicos(cosa que no pasa en clínicas privadas y
hospitales militares en donde tienen atención privilegiada). Los
Carabineros ( que es la policía uniformada) nos están custodiando
en toda la marcha, nos están esperando con el lanza-agua,
lacrimógenas y los efectivos de fuerzas especiales mas agresivos que
tienen. Vamos con nuestras pancartas, cantando y marchando para que
el gobierno haga cambios reales para Chile. Todo va muy bien, la
gente se ha comportado civilizadamente, aunque, no faltan los
encapuchados que van solo a destruir y a provocar a Carabineros,
aunque debo confesar que hay veces que he pensado que son los mismos
Carabineros encapuchados, para así en los medios de comunicación se
muestren los desordenes y no el real motivo de la marcha.
Estamos pasando por
una de las avenidas mas concurridas de Chile, que se llama avenida
Bernardo O´Higgnis o mas conocida como Alameda, ya estamos por
terminar la marcha y llevamos 2 horas sin inconvenientes, pero, como
era de esperarse de la nada salieron los encapuchados destrozando
todo lo que veían, ni siquiera se salvo un carro de maní de una señora
humilde, quebraron ventanales de bancos, zaquearon supermercado,
rompieron semáforos, letreros, incendiaron autos y hasta atacaron a
hombres y mujeres que nada tenían que ver con la marcha. Mis amigos
y yo decidimos ir a encarar estos encapuchados, reaccionando ellos
muy bruscamente, nos trenzamos a golpes con ellos, hubieron puñetazos,
tirones de pelos, cachetadas, palos, y un sin fin de golpe que recibí
y que di sin saber lo que pasaba. De un momento a otro caigo
inconsciente, solo alcanzo a sentir que alguien me agarro del brazo,
me voy a negro, no se que pasa y no se cuanto tiempo ha transcurrido,
no se que pasó con mis amigos y tampoco se quien me agarra. Horas
después despierto en el hospital, con un dolor de cabeza
insoportable, me duele mi boca y estoy con suero y con enfermeras
pidiéndome que no me mueva, y ahí me doy cuenta que hay un hombre de
pelo largo, tes morena y ojos verdes, debe haber sido de unos 1.70 de
altura, un tanto musculoso, pero no sabía quien era, pero las mismas
enfermeras me dicen que el fue quien me trajo en su auto particular,
que si no hubiese sido por el estaría muerta porque el me saco de la
turba de encapuchados que me estaba golpeando a mi y a mis
compañeros, osea un tipo al cual ni siquiera conozco y que no se su nombre ¿me salvo mi vida? Guau no lo podía creer.
Este joven misterioso
se acerca y me dice: ¿Julieta como te sientes? A lo que le respondo:
me siento adolorida pero bien,creo, y aprovecho de preguntarle:
¿Quien eres? El me dice, mi nombre de Ignacio y soy la persona que
te trajo a este hospital,te agradezco lo que hiciste por mi, tu
familia viene en camino, ya les avisé que estás acá, pero de tus
amigos no se nada, ojalas estén bien porque fu el único que hizo
algo, de todas las personas que marchaban ese día , nadie hizo nada
por evitar que los tipos te pegaran en el suelo, ¿en el suelo?
Pregunto sorprendida, si en el suelo, cuando te tome del brazo recién
te habías caído al suelo y los tipos los estaban masacrando .
Habrán pasado 2
horas después de conversar con Ignacio, el misterioso muchacho quien
fue que prácticamente me salvo la vida. La enfermera nos dice sus
papas están esperando afuera, a lo que Ignacio me dice: me retiro,
ya llegaron tus papas, me da un beso en la frente, lo sentí muy
especial, y no me doy cuenta cuando me deja su tarjeta con un
teléfono, donde me dice: ubícame para fines posteriores.
Entran mis papas a
ver, me puse a llorar de inmediato, para que decir mi papa, soy su
regalona, y me regañaron mucho, me dijeron que había visto vídeos
en la tv y que si no fuera por el muchacho, no la cuento 2 veces. Mis
papas fueron a pagar algunos costos de hospitalización que no
entraban en el seguro estudiantil, se toparon con la gran sorpresa de
que Ignacio había pagado todo.
Ya salí del
hospital, me dieron 4 días de reposo, en los cuales no dejaba de
pensar en este misterioso joven, me hacía 3 preguntas: porque me
salvo, porque pagó la cuenta y la mas importante, porque me dejó su
numero, es extraño porque ni mis papas lo alcanzaron a ver, era como
si tuviera acceso a los espacios restringidos del hospital, lo cual
me deja a la duda de donde sea, pero debo reconocer que me da mucha
curiosidad por conocerlo, hasta lo encuentro atractivo, tiene una
mirada muy penetrante , unos ojos verdes que hablan de mucha
tristeza. Un día en la tarde, ya pasado estos 4 días de licencia,
le mando un mensaje diciéndole: Ignacio te agradezco lo que hiciste
por mi, pasaron varios minutos y no me responde nada, hasta una hora
después que veo el celular y nada, justo cuando voy a mandarle otro
mensaje me llama y me dice: ¿como te sientes Julieta? Ya con pocos
dolores, pero sobretodo quiero agradecer lo que hiciste por mi, nos
podemos juntar, por ultimo para tomarnos un café, solo me responde
diciendo, ¿Que café te gusta? Me gusta el café cortado, no me
refiero al tipo de sabor de café, me refiero al que local de café
te gusta, mmmm no sabría decirte, exclamo con mucha duda, Ignacio
me dice, mejor juntémonos en plaza de armas, te llevaré a mi café
favorito, bueno le respondí, ¿puede ser hoy¿, o mejor aun Julieta,
¿puede ser ahora mismo?, en cuento rato le pregunto yo, 2 horas mas
en la pileta de plaza de armas. Ok nos vemos aya dentro de 2 horas,
un beso.
Con Ignacio hablé
cerca de las 4 de la tarde por lo que a las 6pm tenía que estar
lista en la pileta y lo estoy esperando, de pronto me voy a negro, no
se que me pasa, alguien me puso sus manos en mis ojos y me dice
¿Julieta cierto? A lo que muy asustada le digo si, yo soy Julieta,
hola soy Ignacio vamos a mi café favorito. Al frente de Plaza de
Armas hay un edificio de 3 pisos, entramos y en el 3 piso había un
tremendo café, con buena música, super tranquilo y sin riesgo que
nadie te vea, nos sentamos en la mesa del fondo y pedimos 2 cafés
cortados. No se que me pasa con Ignacio, me atrae mucho, o no se si
ni siquiera me atrae, pero es el hombre que salvó mi vida, es como mi
héroe .Es chistoso porque Ignacio lleva mas de 1 hora hablándome de
lo que me pasó ese día, como también recibió golpes, y como casi
pasa la misma suerte mía, pero en realidad eso no me importa, solo
lo miré, el me miro y nos dimos un beso, un apasionado beso en donde
convergieron nuestras mas sinceras utopías de amor y también de
amistad, nos besamos por varios minutos, incluso estuvimos
haciéndonos caricias toda la tarde, no era necesario nada mas, hasta
que el me dice que se tiene que ir, que lo estaban esperando, ¿Quien?
Me dijo que era su jefe, me dio un beso y se fue. Trate de seguir a
mi misterioso amado pero de nuevo se escurre por la gente.
Llego a la casa, y a
eso de las 10 de la noche prendo mi notebook y tengo un correo,
precisamente de Ignacio, lo cual fue de mucha intriga porque en
ningún momento le di mi email, que me dice: -Julieta, fue muy lindo
lo que pasamos hoy, me hiciste sentir un agradecido de la vida y
quiero que sepas que lo que hice por ti no fue para esperar lo que
pasó en aquel café, solo te pido que te cuides y que este muy bien,
Ignacio. No le quise responder nada porque estaba mas que claro que
el quería que todo quedará hasta ahí y lo asumí así, porque, yo
tampoco sabía que sentía por el.
Al día siguiente muy
temprano mi mama me despierta y me dice que un hombre pelo largo, tes
morena y ojos verdes había venido a traerme un ramo gigante de
rosas rojas, bajo rápidamente haber si estaba pero como siempre el
era un experto en desaparecerse.
Le digo a mi mama que
por mientras ponga las rosas en agua, abro la tarjeta la cual dice:
Julieta,me sentí muy
bien a tu lado, me gustaría pasar mi vida contigo, aquellas horas que
estuvimos en el café como eternos enamorados, ese momento en que te
sentí tan cerca mía lo llevo en una parte muy linda de mi corazón,
pero debo confesarte algo que espero guardes con mucho celo, soy del
servicio de inteligencia de carabineros, por ende, no podemos estar
juntos, aunque créeme que para mi es difícil, porque de verdad te
sentí mía, pero, te prometo que veré la forma de verte. Un beso
Ignacio.
Termino de leer la
carta que me mando y me puse a llorar, me sentí tan rara, porque los
mismos carabineros que nos oprimen en las marchas, no solamente me
había salvado mi vida si nos enamoramos perdidamente y resultó ser
un carabinero encubierto. No sabía si tener rabia o pena, pero
sabía donde encontrarlo. Fui al café de plaza de armas, y ahí
estaba sentado tomándose un café, como si supiera que iría.
Continuará
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