miércoles, 23 de octubre de 2013

La Socialista y el Carabinero.

La Socialista y el Carabinero.

Jamás pensé que el amor de mi vida podía venir de un lugar tan particular, mi nombre es Julieta, tengo 23 años y pertenezco a las juventudes socialistas de mi país, Chile. Siempre hemos marchado por las injusticias de mi país, ya sea en el ámbito laboral, salud, educación y tantas cosas que faltan en Chile.Hoy es un día de paro nacional y marchas en todo el país, ya estamos aburridos de la educación de mercado que recibimos junto a las esperas de 1 año por un medico especialista en hospitales públicos(cosa que no pasa en clínicas privadas y hospitales militares en donde tienen atención privilegiada). Los Carabineros ( que es la policía uniformada) nos están custodiando en toda la marcha, nos están esperando con el lanza-agua, lacrimógenas y los efectivos de fuerzas especiales mas agresivos que tienen. Vamos con nuestras pancartas, cantando y marchando para que el gobierno haga cambios reales para Chile. Todo va muy bien, la gente se ha comportado civilizadamente, aunque, no faltan los encapuchados que van solo a destruir y a provocar a Carabineros, aunque debo confesar que hay veces que he pensado que son los mismos Carabineros encapuchados, para así en los medios de comunicación se muestren los desordenes y no el real motivo de la marcha.

Estamos pasando por una de las avenidas mas concurridas de Chile, que se llama avenida Bernardo O´Higgnis o mas conocida como Alameda, ya estamos por terminar la marcha y llevamos 2 horas sin inconvenientes, pero, como era de esperarse de la nada salieron los encapuchados destrozando todo lo que veían, ni siquiera se salvo un carro de maní de una señora humilde, quebraron ventanales de bancos, zaquearon supermercado, rompieron semáforos, letreros, incendiaron autos y hasta atacaron a hombres y mujeres que nada tenían que ver con la marcha. Mis amigos y yo decidimos ir a encarar estos encapuchados, reaccionando ellos muy bruscamente, nos trenzamos a golpes con ellos, hubieron puñetazos, tirones de pelos, cachetadas, palos, y un sin fin de golpe que recibí y que di sin saber lo que pasaba. De un momento a otro caigo inconsciente, solo alcanzo a sentir que alguien me agarro del brazo, me voy a negro, no se que pasa y no se cuanto tiempo ha transcurrido, no se que pasó con mis amigos y tampoco se quien me agarra. Horas después despierto en el hospital, con un dolor de cabeza insoportable, me duele mi boca y estoy con suero y con enfermeras pidiéndome que no me mueva, y ahí me doy cuenta que hay un hombre de pelo largo, tes morena y ojos verdes, debe haber sido de unos 1.70 de altura, un tanto musculoso, pero no sabía quien era, pero las mismas enfermeras me dicen que el fue quien me trajo en su auto particular, que si no hubiese sido por el estaría muerta porque el me saco de la turba de encapuchados que me estaba golpeando a mi y a mis compañeros, osea un tipo al cual ni siquiera conozco y que no se su nombre ¿me salvo mi vida? Guau no lo podía creer.

Este joven misterioso se acerca y me dice: ¿Julieta como te sientes? A lo que le respondo: me siento adolorida pero bien,creo, y aprovecho de preguntarle: ¿Quien eres? El me dice, mi nombre de Ignacio y soy la persona que te trajo a este hospital,te agradezco lo que hiciste por mi, tu familia viene en camino, ya les avisé que estás acá, pero de tus amigos no se nada, ojalas estén bien porque fu el único que hizo algo, de todas las personas que marchaban ese día , nadie hizo nada por evitar que los tipos te pegaran en el suelo, ¿en el suelo? Pregunto sorprendida, si en el suelo, cuando te tome del brazo recién te habías caído al suelo y los tipos los estaban masacrando .

Habrán pasado 2 horas después de conversar con Ignacio, el misterioso muchacho quien fue que prácticamente me salvo la vida. La enfermera nos dice sus papas están esperando afuera, a lo que Ignacio me dice: me retiro, ya llegaron tus papas, me da un beso en la frente, lo sentí muy especial, y no me doy cuenta cuando me deja su tarjeta con un teléfono, donde me dice: ubícame  para fines posteriores.

Entran mis papas a ver, me puse a llorar de inmediato, para que decir mi papa, soy su regalona, y me regañaron mucho, me dijeron que había visto vídeos en la tv y que si no fuera por el muchacho, no la cuento 2 veces. Mis papas fueron a pagar algunos costos de hospitalización que no entraban en el seguro estudiantil, se toparon con la gran sorpresa de que Ignacio había pagado todo.

Ya salí del hospital, me dieron 4 días de reposo, en los cuales no dejaba de pensar en este misterioso joven, me hacía 3 preguntas: porque me salvo, porque pagó la cuenta y la mas importante, porque me dejó su numero, es extraño porque ni mis papas lo alcanzaron a ver, era como si tuviera acceso a los espacios restringidos del hospital, lo cual me deja a la duda de donde sea, pero debo reconocer que me da mucha curiosidad por conocerlo, hasta lo encuentro atractivo, tiene una mirada muy penetrante , unos ojos verdes que hablan de mucha tristeza. Un día en la tarde, ya pasado estos 4 días de licencia, le mando un mensaje diciéndole: Ignacio te agradezco lo que hiciste por mi, pasaron varios minutos y no me responde nada, hasta una hora después que veo el celular y nada, justo cuando voy a mandarle otro mensaje me llama y me dice: ¿como te sientes Julieta? Ya con pocos dolores, pero sobretodo quiero agradecer lo que hiciste por mi, nos podemos juntar, por ultimo para tomarnos un café, solo me responde diciendo, ¿Que café te gusta? Me gusta el café cortado, no me refiero al tipo de sabor de café, me refiero al que local de café te gusta, mmmm no sabría decirte, exclamo con mucha duda, Ignacio me dice, mejor juntémonos en plaza de armas, te llevaré a mi café favorito, bueno le respondí, ¿puede ser hoy¿, o mejor aun Julieta, ¿puede ser ahora mismo?, en cuento rato le pregunto yo, 2 horas mas en la pileta de plaza de armas. Ok nos vemos aya dentro de 2 horas, un beso.

Con Ignacio hablé cerca de las 4 de la tarde por lo que a las 6pm tenía que estar lista en la pileta y lo estoy esperando, de pronto me voy a negro, no se que me pasa, alguien me puso sus manos en mis ojos y me dice ¿Julieta cierto? A lo que muy asustada le digo si, yo soy Julieta, hola soy Ignacio vamos a mi café favorito. Al frente de Plaza de Armas hay un edificio de 3 pisos, entramos y en el 3 piso había un tremendo café, con buena música, super tranquilo y sin riesgo que nadie te vea, nos sentamos en la mesa del fondo y pedimos 2 cafés cortados. No se que me pasa con Ignacio, me atrae mucho, o no se si ni siquiera me atrae, pero es el hombre que salvó mi vida, es como mi héroe .Es chistoso porque Ignacio lleva mas de 1 hora hablándome de lo que me pasó ese día, como también recibió golpes, y como casi pasa la misma suerte mía, pero en realidad eso no me importa, solo lo miré, el me miro y nos dimos un beso, un apasionado beso en donde convergieron nuestras mas sinceras utopías de amor y también de amistad, nos besamos por varios minutos, incluso estuvimos haciéndonos caricias toda la tarde, no era necesario nada mas, hasta que el me dice que se tiene que ir, que lo estaban esperando, ¿Quien? Me dijo que era su jefe, me dio un beso y se fue. Trate de seguir a mi misterioso amado pero de nuevo se escurre por la gente.

Llego a la casa, y a eso de las 10 de la noche prendo mi notebook y tengo un correo, precisamente de Ignacio, lo cual fue de mucha intriga porque en ningún momento le di mi email, que me dice: -Julieta, fue muy lindo lo que pasamos hoy, me hiciste sentir un agradecido de la vida y quiero que sepas que lo que hice por ti no fue para esperar lo que pasó en aquel café, solo te pido que te cuides y que este muy bien, Ignacio. No le quise responder nada porque estaba mas que claro que el quería que todo quedará hasta ahí y lo asumí así, porque, yo tampoco sabía que sentía por el.

Al día siguiente muy temprano mi mama me despierta y me dice que un hombre pelo largo, tes morena y ojos verdes había venido a traerme un ramo gigante de rosas rojas, bajo rápidamente haber si estaba pero como siempre el era un experto en desaparecerse.

Le digo a mi mama que por mientras ponga las rosas en agua, abro la tarjeta la cual dice:

Julieta,me sentí muy bien a tu lado, me gustaría pasar mi vida contigo, aquellas horas que estuvimos en el café como eternos enamorados, ese momento en que te sentí tan cerca mía lo llevo en una parte muy linda de mi corazón, pero debo confesarte algo que espero guardes con mucho celo, soy del servicio de inteligencia de carabineros, por ende, no podemos estar juntos, aunque créeme que para mi es difícil, porque de verdad te sentí mía, pero, te prometo que veré la forma de verte. Un beso Ignacio.

Termino de leer la carta que me mando y me puse a llorar, me sentí tan rara, porque los mismos carabineros que nos oprimen en las marchas, no solamente me había salvado mi vida si nos enamoramos perdidamente y resultó ser un carabinero encubierto. No sabía si tener rabia o pena, pero sabía donde encontrarlo. Fui al café de plaza de armas, y ahí estaba sentado tomándose un café, como si supiera que iría.


Continuará

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